(2012 AGOSTO 30 JUEVES) Los señores drogadictos se están fumando los gigantescos ladrillos que le dan forma a la catedral. Encontraron un material inmejorable bendecido por Dios, que raspan y hurtan a escondidas para luego mezclarlo y fumárselo. Bendito y todo ese polvillo les hace un daño irreparable en el organismo y de paso van afeando esta joya arquitectónica. Tendrán las autoridades que indicarle a quienes cuiden el Parque de Bolívar, que deben cuidar el templo permanentemente, para que estos insensatos no lo terminen destruyendo.
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